Un día de furia

El día que la Ámsterdam fue una zona de guerra, peleas con la policía e insultos entre los hinchas.
Botellas, latas, cajones de cerveza, trozos de madera de los puesto de venta y hasta garrafas de gas cayeron contra los policías y la guardia que hacía el control para el ingreso a esta tribuna.

Fuera del estadio, algunos insultaban a los policías que se resguardaban en las puertas, pero la mayoría dirigía su enojo con los parciales de Peñarol que protagonizaban los incidentes en las gradas.

El resultado fue 171 personas detenidas y el clásico Nacional-Peñarol suspendido.